El sastrecillo valiente ( o algo más acerca del miedo)

Hace un par de meses, escribí en este blog acerca del miedo al futuro, ese extraño personaje que nos acompaña en las decisiones más o menos decisivas que debemos tomar en nuestro camino vital.

El sastrecillo valiente ( o algo más acerca del miedo)

Todos hemos sentido miedo alguna vez en nuestra vida, muchas veces se trata del denominado miedo equilibrante, o miedo prudente, que es aquel que nos permite identificar situaciones de autentico peligro para nuestra integridad.
Este miedo nos ayuda por ejemplo, a no acordarnos del árbol genealógico del jefe, o con otras palabras, que no digamos en muchas situaciones lo que estamos realmente pensando, para no perjudicarnos.

En esta ocasión, como en otras, el miedo puede ser un grandísimo aliado, pudiendo llegar a ser muy bueno para nosotros, como por ejemplo el miedo a acercarse demasiado a un acantilado puede salvarnos de un buen castañazo. O si recordamos nuestra niñez ¿no era buenísimo el miedo a enseñar las notas a tu padre, lo que hacía que estudiases más? (Lo digo ahora a toro pasado… porque en su momento ¡bufff!).

Pero ¿que es lo que ocurre? que este miedo se puede alargar en el tiempo, provocándonos un verdadero daño, evitando que tomemos decisiones, o avancemos en la búsqueda de nuestro éxito interior… de nuestro verdadero propósito, ¡de nuestra felicidad!
En la vertiginosa vida actual, cada vez es más difícil desarrollar todo nuestro potencial, nuestro talento y máxime cuando nos encontramos en una situación constante de miedo.

Esto resulta paradójico en un mundo como el empresarial, donde hay que darlo todo en el “terreno de juego” y donde en muchas organizaciones el Sr. Miedo es constantemente promocionado, y se le permite campar a sus anchas, para horror de cualquier empleado, y para bochorno del talento y la inteligencia.

¿Por qué no desaparece este “fantasma” de las empresas? Pues posiblemente por miedo al cambio de sus directivos. Este miedo, es el patriarca de todos los miedos, y quizás es el más complicado de erradicar de nuestro ser, de nuestras vidas.

Y es que como dijo 

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Paulo Coelho – Solo una cosa vuelve un sueño imposible, el miedo a fracasar. - ¡Compártelo!    

Tenemos que ser tremendamente valientes, es decir debemos no hacerle caso al miedo, esto es ser valiente, aunque estemos aterrorizados. Valiente es el que actúa como si no lo tuviera, el que cuando la realidad nos envía una señal, en vez de interpretarla como amenaza, lo ve como una oportunidad.

La valentía tiene como mínimo dos componentes: emprender, es decir iniciativa para hacer frente al miedo, y resistencia con fidelidad a nuestra idea de defendernos frente al enemigo, paciencia en obtener la victoria y perseverancia en conseguirla.

Nelson Mandela dijo: “No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo” - ¡Compártelo!    

Ha venido a mi memoria la importancia que desde pequeño se da a vencer al miedo a través de inculcar en nosotros el hábito de la valentía y si no fíjate en la literatura infantil: “el sastrecillo valiente””Juan sin miedo” “el Príncipe valiente”… ¡ Y no nos dábamos cuenta en aquel momento!
¿Alguna receta mágica para vencer al miedo? Creo que cada uno de nosotros sabe perfectamente cómo encontrar el antídoto si mira con claridad de ideas a su interior, en mi opinión, no hay una fórmula magistral, sino que debemos ser nosotros los que encontremos el camino a la victoria. No obstante deberíamos seguir estos 3 pasos:

1. Reconocer que tenemos miedo, si no lo hacemos, nos estamos engañando a nosotros mismos. Hemos de detectar que el “intruso” ha perforado nuestros sistemas de seguridad.

2. Identificar cual es nuestro miedo. Debemos efectuar un retrato robot del “sospechoso” lo más detallado posible, buscando algún punto ciego para vencerlo con mayor facilidad.

3. Encararlo, es decir, ponernos delante del callejón a “puerta gayola” y a por él, seguramente no es el león tan fiero como lo pintan. En la gran mayoría de las veces, nuestra mente engrandece al rival y nos empequeñece a nosotros mismos ¡no lo permitamos!

El filosofo y pensador Hobbes, escribió una frase que nos puede describir a todos y cada uno de nosotros “El día que nací, mi madre dio a luz dos gemelos: mi miedo y yo”…
¿No es hora de dejar a “nuestro hermanito del alma” y de emprender nuestro camino en solitario? ¡Pues hazlo!

“El día que nací, mi madre dio a luz dos gemelos: mi miedo y yo” Hobbes - ¡Compártelo!    
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César Álvaro

Cofundador de www.ununiversomejor.com y curioso investigador de todo lo relacionado con la felicidad y el éxito. Tratando de sacar lo mejor de mi y de todo lo que me rodea. Con muchos sueños por cumplir y muchísimas ganas de dar guerra por muchos años. ¡Me encanta la vida!

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