Un bonito ejemplo



Hoy, al leer la prensa, he descubierto una noticia que creo debemos reflejar en este blog.
Khadijah Williams tiene 18 años, y desde hace algún tiempo tenía el sueño de estudiar en la misma universidad donde lo hizo Obama. En estas fechas, ese sueño se le ha cumplido. Ha sido aceptada en Harvard y en otras 19 universidades de primer nivel. Y te dirás ¿Qué tiene esta chica de particular?
Se crió entre prostitutas y drogadictos en los barrios más peligrosos de Los Ángeles, en los EEUU. Durante años, Khadijah Williams tomó precauciones para no oler mal y supo esconderle a sus compañeros que cada noche buscaba un lugar distinto para dormir. Eso si había suerte. Muchos días tuvo que hacerlo en la calle. Pero Khadijah tenía un don y perseveró en ir al colegio pese a lo humillante de la situación.
Sin embargo, se conjuró en no descentrase y decidió aplicarse en sus tareas académicas porque tuvo clara siempre su visión, sus metas .Estudió en 12 colegios y siempre supo de sus aptitudes académicas, además de esto, su actitud constructiva la hizo pasar a la acción en todo momento y marco la diferencia. ¡Vaya si la marcó!
En Harvard tendrá techo y cama y podrá comer caliente sin rebuscar en bolsas de basura ni en la parte trasera de los supermercados. Su madre, una vagabunda afroamericana, le dio un curso acelerado de supervivencia callejera, trasladándola de una ciudad a otra cada vez que se ponían feas las cosas, que era casi siempre.
Se dio cuenta de su talento en un examen que superó con honores, con mejor calificación que el 99 por ciento de los estudiantes de California. “Sabía que si quería ser una persona inteligente, debía rodearme de personas inteligentes”, escribía la estudiante en sus ejercicios escolares siendo una niña.
“Sentía la rabia por tener que ir por detrás en el colegio, ser objeto de burlas por ser pobre, por ser diferente, por leer demasiado”. Aun así no cejo en su empeño, tenía fe en sí misma.
Con sólo 9 años, los profesores ya sabían que era una niña superior al resto, pero eso no la libró de seguir cambiando de colegio en colegio.
Su suerte cambió cuando decidió buscar ayuda – más actitud constructiva recurrió a educadores e instituciones de apoyo a estudiantes, que le dieron acceso a ordenadores y cursos de verano, lo que le abrió las puertas del instituto Jefferson High de Los Ángeles. Decidió no moverse más, hiciera lo que hiciera su madre. Necesitaba estabilidad y cartas de recomendación de gente que conocieran bien su trabajo, para presentarlas en las universidades.
Pese a todo no censura a su madre, a la mujer que le trajo al mundo y que la hizo vivir de sitio en sitio.
Prefiere no cuestionarse por qué es así su vida – un claro ejemplo de positivismo – , el porqué de las andanzas de su progenitora y qué la llevó a vivir en la calle, a dar a luz cuando sólo tenía 14 años.
Opta por destacar lo positivo. “Siempre me dijo que tengo un don y me llamaba Oprah”, cuenta la joven al diario Los Ángeles Times.
Si nada se tuerce, su historia será espectacular, ¿o no lo es ya?
Para mí, esta muchacha esa digna de admiración, tiene la palabra éxito tatuada en la frente. ¡enhorabuena!

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