Ya va siendo hora. Permíteme que me presente…. (Enrique Miralda)

Me llamo Enrique y soy uno de los dos contribuyentes de este blog junto con mi buen amigo y socio Cesar.

Tengo 43 años, mido 1,80 (ok, valeeee… 1,78), peso 90 kilos (me sobran 10…o 12, ya lo sé),vivo en Madrid y actualmente desde hace 2 meses estoy en proceso de restyling personal global. ¿No se si os habrá quedado claro esto último?…bueno, tampoco es necesario¡¡¡ ………Pero vamos, uno de los significados es que estoy en el más rotundo y gratificante de los paros….y no lo entiendo…con lo que yo valgo, al menos eso dice mi madre, mujer objetiva donde las haya¡¡¡¡¡¡…..en fin…..

Estudié en un colegio de curas, cuyo patrón dijo la frase de mi anterior entrada, -y no insistas que no te voy a dar más pistas- del que a día de hoy no guardo un especial recuerdo, que no es que lo recuerde bien o mal, es que apenas lo recuerdo. Lo que si recuerdo (y ya llevo tres veces seguidas la palabra “recuerdo”, y con esta cuatro¡¡¡…joe) es que nunca fui con verdadera alegría, porque nunca entendí que no tuviese otra opción que ir al cole o ir al cole, excepto cuando tocaba partido o entrenamiento de fútbol, baloncesto o balonmano. La verdad es que le pegaba a todos los deportes pero si bien era de los buenos jamás destaqué como el mejor. En verdad no tenia especial interés en hacerlo, se trataba de jugar y pasarlo bien.

A los 18 me dió un “yuyu“-(yuyu: dícese de lo que te da de repente y sin razón ninguna y te lleva a hacer cosas que te dejan alucinado a ti mismo o como diría mi hija (desde aqui te mando un beso y todo mi amor):flipado del todo)- y entré a hacer el COU en un academia premilitar.

Coincidió aquello con mi primera borrachera (creo que aun padezco los efectos)y no sé si fue por eso o por lo que fuera pero el caso es que duré tan solo 1 día en darme cuenta que no había nacido para la disciplina castrense. Y a toque de corneta desaparecí a paso ligero de manera muy poco marcial de dicha institución.

Eso de que me digan lo que tengo que hacer y decírselo a su vez a otros no va conmigo.

(Nota al margen: Ojito¡, a día de hoy admiro, respeto y agradezco profundamente las funciones de paz y seguridad que esta realizando nuestro ejercito por todo el mundo. Que quede constancia de ello¡¡¡…no vaya a ser que alguien se me cabree…menudo caracter gastan¡¡¡¡ )

Prosigamos……acabé el colegio y sin ninguna razón de peso aparente me matriculé en arquitectura, me podría haber dado por medicina, matemáticas, bellas artes, ganchillo artesanal , punto de cruz o levantamiento de piedras, el caso es que no tenía especial vocación por nada, y después de ver durante 6 meses el deterioro físico de mis compañeros de carrera-como calvicie, ojeras, mala leche, carencia de sueño, trastorno de la personalidad, amargamiento vital y diversos tics nerviosos-, me di cuenta de que hipotecar 7 años-como poco- de mi vida en el mejor momento de esta, tampoco era lo mío.

(Nota: Eso si, 2o años mas tarde les imagino muy recuperados, ni ojeras, ni amargamiento de la personalidad, ni puñetas, ¿será que se estan forrando? No, no puede ser eso……)

Así que dí el salto a la facultad de empresariales, donde todo era mucho mas relajado y “el tiempo corría mas despacio en las alegres y verdes praderas del campus“. Acabado el primer ciclo y habida cuenta de que me aburría soberanamente excepto en un par de asignaturas, que “casualmente” no parecían tener mucho peso entre el conjunto de las demás, abandoné gustoso y decidido el mundo académico. Cachis¡¡….2 añitos más y ahora sería todo un señor licenciado. Lo siento mamá.¡¡

En fin…..una vez terminado el tercer año, me dediqué a hacer el ganso durante un par de años más, hasta que definitivamente me aburrí de mirarme el ombligo-por cierto, lo tengo hundido y hacia la derecha, …..el ombligo digo¡¡-, comerme la cabeza y no hacer nada, y decidí dar el triple salto mortal con tirabuzón y tijereta voladora a las finas hierbas, y meterme en la rueda del sistema del mercado laboral, y con una “alegria sin limites ni parangón (no veía el momento de utilizar este palabro…”parangón”, ¿contundente , verdad?)” me dispuse a trabajar.

Que conste que me resistí pero no hubo manera.

Desde entonces he ido de aquí para allá, trabajando para unos y para otros en pos de yo que sé qué ni para qué. Bueno sí, lo hice para ganar dinero y bla bla bla bla…..

Los últimos 15 años he sido Director comercial de diferentes compañías, la mayoría de ellas relacionadas con el marketing y la publicidad hasta mediados de febrero de este año que por falta de previsión y “exceso de optimismo “de la direccion de la compañia en la que estaba, dejaron de poder pagarme el sueldo. Hay que joderse¡¡¡…ups, perdón, se me escapo¡.

Desde entonces estoy pasando uno de los mejores momentos de mi vida y junto con Cesar estamos intentando trasladar lo aprendido en todos estos años de experiencia en el sistema para ayudar a otros a que no cometan nuestros mismos errores (los mios, “Cesar raya la perfección”…de nada chato¡¡¡) y que tengan herramientas y conocimientos para una vida más feliz y provechosa para ellos mismos y para la sociedad en su conjunto.

Desde que tengo uso de razón-vale, ya se que eso es mucho decir me he preguntado esencialmente dos cosas: la primera es ¿que coño pintamos aquí? y la segunda, ¿porque a unos les va tan bien y a otros tan rematadamente mal?.

Me considero un gran observador y estudioso de estas dos cuestiones. El proyecto de La factoría del éxito pretende trasladar lo observado, estudiado y aprendido en 2o años de vida “semiconscientes“-al menos en mi caso- en relación a estas dos peculiares, apasionantes y escurridizas cuestiones, y solo pretendemos ser útiles a los demás en la medida de nuestras posibilidades. (Esperamos contar con la inestimable ayuda de Dios o como tu quieras llamarlo).

Si alguien me hubiese explicado en su tiempo un par de cositas……..¿verdad Cesar?

Feliz día¡¡¡

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Enrique Miralda

Cofundador de Un Universo Mejor, tipo muy normal con la obsesión muy obsesiva de estar en paz. De Madrid de toda la vida. Un cuarentón camino de la cincuentena pero con alma de chaval. Trabajo en esa cosa rara llamada internet, intentando ayudar a mis clientes a optimizar su negocio en la red.
  • Anonymous

    La vida es un azar y como tal te la puedes pasar jugando a la lotería y que no te toque, y puedes jugar una vez y ganar el gordo. Entre tanto resulta muy relajante pensar que ni el éxito ni el fracaso son responsabilidad absoluta de uno, se hace lo que se puede y hay quien puede y quien no. Hay quien tiene exito y no lo sabe, precisamente por eso: ¿Qué es el exito?¿Cuantas clases de éxito hay?¿Porqué el término éxito va ligado a la imagen del dinero y cuando se habla de otras cosas, como la pareja, la amistad etc, se habla de suerte?. El diccionario de la Real Academia cuando define la palabra exito utiliza el término negocio en dos de sus acepciones.

    Poniéndome un poco tostón, que es mi tendencia natural cuando me pongo a pensar y además de tocar un poco las narices, que me gusta aún más. Deberíamos pensar en la exactitud del lenguaje. no por pedantería, que ya se que suena así, sino porque es el lenguaje el que nos delata . De qué hablamos, de éxito, de felicidad, ¿Cuál es la primera imagen que nos asalta con la palabra éxito y cual con la palabra felicidad?. Puede ser un buen comienzo el de tener las imágenes claras ya que las ideas requieren a veces frases complicadas.

    Y para ampliar la colección de “alguien dijo” aquí van unas cuantas muy útiles.

    – Lo posible es obligatorio. Nauman “El equilibrista”
    – lo único permanente e inmutable es el camino. Los cambios, mejor dicho. “El libro de los cambios”
    – El éxito consiste en saber ir de fracaso en fracaso. Churchil
    – Si sale, sale. Y si no, hay que volver a empezar. Matisse.
    Y la que me enseño mi abuela cuando la conversación no llegaba a ninguna conclusión clara, osea, casi siempre. “En fin, que corre más el galgo que el mastín, pero si el mastín es zanquilaargo corre más el mastín que el galgo”. Versión popular de la teoría de la relatividad.

    ¡Animo!