El método de la escalera.

El método de la escalera

A la hora de hacer un plan, a bote pronto a muchos de nosotros nuestro propósito se nos podría antojar muy difícil de conseguir o muy lejano de alcanzar. Una manera de que esto no nos ocurra es dividir el logro de nuestro propósito en diferentes peldaños. Como los de una escalera.

Quizás recordéis un post anterior donde contamos la historia de la anciana china a la que preguntaron como podría recorrer miles de kilómetros que se había comprometido a recorrer por una promesa, habida cuenta de su estado de salud y su avanzada edad, y como ella respondió llanamente que dando primero un paso y luego otro y así hasta el final. Cae por su propio peso, ¿no?

Parece obvio que la única manera de conseguir hacer las cosas es seguir los pasos que nos lleven hasta ellas, pero por alguna extraña razón se nos olvida este pequeño detalle y como estamos enfocados en conseguir el objetivo último, olvidamos que nos será mucho más fácil alcanzarlo si dividimos el camino en etapas o peldaños que nos lleven tranquilamente al destino final.

Si quiero llegar al peldaño 10, a menos que vuele -y yo no descarto nada, ¡que conste!- antes tendré que pasar por los peldaños 1, 2 , 3………. Si dividimos nuestra meta en otras metas más pequeñas, más cercanas y asequibles, nos daremos cuenta que al final habremos conseguido el objetivo con mucho menos esfuerzo del inicialmente previsto.

Ahora bien, esto requiere de un pequeño ejercicio de reflexión -a ser posible que quede reflejado por escrito-que nos permita identificar las diferentes submetas o peldaños que hemos de ir alcanzando. Y es aquí cuando nos entra la pereza a la mayoría. Pues te digo una cosa: ” si ya tienes pereza en este punto, empezamos mal. Muyyy mal”. Aunque también te digo que si tienes pereza es que ese no es tu verdadero propósito. La mayoría de las veces que la gente muestra pereza es porque ese no es su verdadero y genuino propósito.

Alguien dijo una vez que los 10 mejores minutos empleados en un día habrían de ser sin duda los que dedicasemos a pensar y a planificar los objetivos y quehaceres de ese mismo día. Pero claro, ¡Diossss!, ¿Pensar? Es agotador, ¿verdad?

Si no nos paramos a pensar y reflexionar, lo único que haremos será dar palos de ciego, hacer cosas sin sentido, inconexas que nos nos llevarán a ningún sitio bueno, no nos beneficiarán en nada, e incluso nos retrasarán y podrían impedirnos a la larga alcanzar nuestros sueños.

Otro beneficio importante de planificar las acciones a desarrollar es la cuantificación del precio que habremos de pagar para conseguirlo. Al hacerlo tendremos un mapa claro que nos indicará los esfuerzos a realizar y en consecuencia el precio que habremos de pagar para conseguir nuestro objetivo.

¿Estaremos dispuestos a pagarlo? Porque si no es así, es obvio que nos habíamos equivocado de propósito y deberemos seguir revolviendo en nosotros mismos en busca del verdadero. Aquel por el que estemos dispuestos a pagar su precio.

Cuando me refiero al precio a pagar, me estoy refiriendo a la dedicación de tiempo, trabajo y dinero que casi todo sueño requiere en mayor o menor medida. Yo soy de la opinión que cuando queremos algo, el mero hecho de ir tras ello ya supone una satisfacción y ha de ser ilusionante. Debemos disfrutar del camino y no sólo de la llegada al destino.

Personalmente nunca he creído a aquellos que alardean de grandes esfuerzos y sufrimientos para conseguir sus sueños. En mi opinión el sufrimiento y el sacrificio no son el camino.

¡La felicidad es el camino!

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Enrique Miralda

Cofundador de Un Universo Mejor, tipo muy normal con la obsesión muy obsesiva de estar en paz. De Madrid de toda la vida. Un cuarentón camino de la cincuentena pero con alma de chaval. Trabajo en esa cosa rara llamada internet, intentando ayudar a mis clientes a optimizar su negocio en la red.