Tiempo de felicidad

Hasta ahora… ¿Cuánto has vivido realmente? (Acerca del tiempo de felicidad)

Si fuese yo a quién le tocase contestar a esta pregunta, y sin saber nada del tiempo de felicidad , podría decirte no sin la ayuda de una calculadora, que en mi caso y a fecha de hoy, han sido una pila de días los que llevo posado en este curioso planeta llamado Tierra.

Y digo “posado”, en mi creencia de que este es un nidito que nos encontramos en nuestra vida terrenal en un vuelo de mucha mayor envergadura.

Volviendo a la pregunta inicial, podría decir que mi respuesta no se ha ajustado a la verdad, pues  no es cierto que yo haya vivido esos días. A esa cifra, tengo que restarle muchos, pero que muchos minutos, horas e incluso días que no merecen la pena de llevar el apellido de vividos.

Piensa en todo el tiempo que pasas en ese trabajo que te disgusta, en todas esas actividades que tienes que realizar pero que no te llenan ni te dan ninguna satisfacción, en los momentos en los que la infelicidad te abraza y se queda adosada a tu alma cual parásito a tu piel. O simplemente esos momentos vacíos en los que nos dejamos llevar por la desidia.

¿Te has llegado a plantear alguna vez el tiempo de felicidad qué vives de verdad?

Solo tenemos 1440 minutos al día, recuérdalo,  de nosotros depende como los utilicemos para evitar que nos estrangule la inevitable y a la vez maldita ley del tiempo.

Si me permites y dado que los cuentos son una gran vía para el aprendizaje, quiero contarte uno de Jorge Bucay,  que escuche en cierta ocasión y además de transportarme a un antiguo pueblecito, me hizo reflexionar muchísimo acerca de mi vida. Te lo cuento con mis palabras, espero que te agrade y sobre todo te sirva de inyección vital:

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“Dicen que  existió hace mucho tiempo un aventurero que se dedicaba a viajar por multitud de países y que tras un largo viaje llegó un día a un pequeño y a la vez bonito pueblo.

Como era su costumbre, se dedico a recorrer sus calles, mezclándose con las gentes del lugar, a las cuales pregunto por un lugar distinto, diferente y con encanto que pudiese visitar.

Pese a que repitió la pregunta en infinidad de ocasiones, todas y cada una de las personas a las que preguntó le indicaron que debía acercarse al cementerio.

En un principio la idea no le atraía, pero al ver que la respuesta a su pregunta era una y otra vez la misma, y con suma curiosidad, decidió  acercarse a la necrópolis.

Una vez allí y tras advertir la extremada belleza del entorno y del propio recinto del camposanto se puso a recorrerlo y ante su sorpresa advirtió que las inscripciones de las lápidas mostraban el nombre de la persona que había abandonado este mundo junto con los años, meses y días que había vivido.

Conmocionado descubrió que ninguno de de ellos superaba la adolescencia en el momento de su fallecimiento y desbordado por la emoción rompió a llorar ¿Que maldición había asolado aquel pueblo? ¿Por qué sus habitantes morían tan jóvenes? ¿Por qué habían hecho un cementerio solo para niños?

Todavía con lagrimas en los ojos fue en busca del sepulturero para que contestase aquellas preguntas .

Al encontrarle, con ansiedad le realizó aquellas cuestiones y ante su sorpresa, aquel anciano sepulturero esbozó una sonrisa. Y de forma inmediata paso a explicarle lo siguiente:

En este pueblo contamos el tiempo vivido de otra forma. Para nosotros, el tiempo que cada uno ha vivido es el que ha disfrutado de verdad. Cada uno de nosotros lleva consigo un pequeño cuaderno donde anotamos los momentos felices que vivimos.

El primer beso, el primer amor, la lectura de un buen libro, una fiesta con tus amigos,escuchar la música que nos transporta a otros sitios, los viajes, un abrazo sentido de verdad…

Cuando morimos simplemente se realiza la suma y se pone en nuestra lápida. Así, se recuerda el tiempo que esa persona ha sido realmente feliz qué es el que de verdad importa.

Para nosotros el tiempo de felicidad es el único tiempo de verdad vivido.”

¿Quizás deberíamos a empezar a contabilizar esos momentos? ¿Deberíamos ser buscadores de momentos felices?

Quizás en el fondo, la felicidad sea más sencilla de lo que parece y se trate de buscar en todo momento ese disfrute en cada pequeño instante. Si somos capaces de tenerlo presente y no dejar que la vorágine del día a día y que la cruel rutina los devore, creo que toda nuestra existencia será mucho más bonita y al final habremos vivido mucho más según las cuentas de aquel pueblecito, que al final es de lo que se trata. ¿verdad?

El tiempo intensamente disfrutado es el tiempo de verdad vivido - ¡Compártelo!    

Te dejo con dos post de Un Universo Mejor donde también aparece el Sr. Bucay :

¡Te deseo un día maravilloso!

 

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César Álvaro

Cofundador de www.ununiversomejor.com y curioso investigador de todo lo relacionado con la felicidad y el éxito. Tratando de sacar lo mejor de mi y de todo lo que me rodea. Con muchos sueños por cumplir y muchísimas ganas de dar guerra por muchos años. ¡Me encanta la vida!

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