La pareja y el éxito

Hoy me dí cuenta que en nuestro blog aún no habíamos hablado de las relaciones de pareja, y la verdad es que considero que para una vida exitosa y feliz, disfrutar de relaciones sanas y felices, sea de amistad, trabajo o pareja ayudan mucho a conseguir el deseado “éxito feliz”.

Sin embargo, parece pelín complicado encontrar parejas lo suficientemente maduras y conscientes que realmente se ayuden entre si a ser más felices. Parece como si lo que primase es ser yo feliz y tu hacer lo que a mi me haga ser feliz.

En muchas ocasiones lo que solo está pensado para compartir dicha y felicidad se convierte en un compartir desdicha e infelicidad. ¿Entonces para que seguir juntos?

Los primeros meses son geniales, mostramos lo mejor de nosotros, y aceptamos al otro tal y como es y nos parece genial, pero con el paso del tiempo los cosas suelen empezar a cambiar. Empezamos a ser posesivos, mal pensados, desconfiados, hipersusceptibles, resentidos y exigentes.

Queremos que las cosas sean como yo creo que han de ser, según mi manera de ver la vida y si no las ves como yo las veo, el conflicto, la discusión y el enfado están servidos.

Mira, el amor de pareja como todo lo bueno y sano de esta vida ha de fluir. No ha de ser un pelear y sufrir para mañana ser felices, es una absoluta contradicción sufrir para conseguir ser feliz, no tiene sentido.

¿Por qué una pareja que decide estar juntos para compartir y aumentar su felicidad, acaban haciéndose daño?. ¿Por qué? ¿Para qué? Solo se entendería si el ser felices no fuera el verdadero objetivo de la pareja. Quizás en verdad no lo sea.

Muchos están en pareja para no estar solos y no sentirse desdichados y piensan que estando en pareja, encontraran la felicidad y eso no es así. Jamás podrá ser así. La felicidad esta en ti, nunca la podrás encontrar fuera de ti, por eso cuando nos emparejamos por miedo a estar solos, la desdicha esta garantizada, ya que si no soy feliz por mi mismo nadie me hará feliz y por esta razón culparé al otro por no haberme dado lo que esperaba de él y que nunca me podrá dar. Y la relación se volverá un infierno en la tierra. El otro al final se volverá el culpable de mi desdicha e infelicidad y así se lo haré saber y sentir. Le culparé de lo que no tiene ninguna culpa y así los dos serán profundamente desdichados.

El único motivo sano y real para estar en pareja no puede ser otro que el de querer compartir libremente la felicidad del uno con el otro, y al compartirla, esta se extiende y se hace aun más grande.

La libertad en la pareja es vital. La sensación de posesión típica de las relaciones de pareja provocadas por la inseguridad en uno mismo son motivo de conflicto y sufrimiento innecesarios.

Si dos no se entienden juntos, no estén juntos. Ya esta. ¿A qué tanto problema?

Una relación de pareja exitosa ha de estar soportada sobre una confianza plena en el otro, en un respeto y aceptación absolutos de su forma de vida, de expresarse y de ser.

Dicen por ahí: “piensa mal y acertarás”, quizás sea así en muchas ocasiones pero yo añado, piensa mal y aciertes o no, lo que esta claro es que te volverás un amargado y amargarás a tu pareja y a todo el que esté a tu alrededor.

Yo te digo piensa bien, “decide, elije pensar bien”, y aciertes o no, serás más feliz tu, tu pareja y quien esté a tu lado. ¿No se trata de esto?

La relaciones de pareja muchas veces se vuelven campos de batalla, en donde el egoismo, la inseguridad, los celos, los resentimientos y la culpa campan a sus anchas y ganan la batalla, sembrando pelea e infelicidad.

Proyectamos en el otro nuestros miedos, errores y culpas, vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro. Nos volvemos los poseedores de la razón y la verdad y creemos que el otro con su comportamiento nos quiere atacar, hacer daño y aprovecharse de nosotros. Nos volvemos interesados, yo te quiero si tu me quieres, y si haces lo que yo entiendo que debes hacer. En fin, ya sabes de que te hablo, ¿no? Esto es enfermizo y solo puede producir enfermedad.

La amistad a diferencia de la relación de pareja es normalmente más desinteresada, aceptas a tu amigo tal y como es, sin pedirle nada a cambio, todo esta bien, a menos que esperes algo en concreto de esa amistad, y si es así, si no lo encuentras, te decepcionarás igualmente y ya no habrá mas amistad solo decepción. No esperes nada y nunca sufrirás decepción alguna. Limítate a compartir lo que tu eres sin esperar nada a cambio.

El verdadero amor, y no al que estamos la mayoría acostumbrados, es completamente desinteresado, da sin pedir nada a cambio, confía en el otro, piensa siempre bien de él, el resto es un querer ser feliz a costa de la felicidad del otro, y eso es todo menos amor. Es desdicha y sufrimiento para ambos.

No esperes nada de nadie, limítate a compartir lo que lleves dentro, a aceptar lo que se te quiera dar y si lo que recibes no es lo que buscas, cambia de pareja y ya esta, sin más. Entiende también que el otro tiene su propia historia y aunque tu no lo entiendas, lo que el hace es lo correcto para él, en función de sus vivencias y pasado, en verdad no quiere atacarte si es verdad que te quiere, pero si tu te sientes atacado, háblalo, y si conseguís entederos, genial y si no, dejar de sufrir y pelearos estando juntos, y cada uno por su lado.

Solo deberías tener un objetivo en la vida y es ser feliz. Haz todo cuanto esté en tu mano, busca la felicidad allí donde en verdad está, dentro de ti, en tu mente, en tus pensamientos, en tus elecciones, en tus decisiones, en tu corazón, en una mirada limpia, sin resentimientos, ni culpas ni absurdos temores. Da sin pedir ni esperar nada a cambio. Acepta con gusto y agradecimiento aquello que se te da. Aquello que das no solo no se pierde sino que se hace más grande en ti. Lo que no das lo pierdes.

De una vez por todas que tu voluntad primero que nada sea ser feliz.

El verdadero amor es buscar la felicidad del otro….sin perder de vista la nuestra.

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Enrique Miralda

Cofundador de Un Universo Mejor, tipo muy normal con la obsesión muy obsesiva de estar en paz. De Madrid de toda la vida. Un cuarentón camino de la cincuentena pero con alma de chaval. Trabajo en esa cosa rara llamada internet, intentando ayudar a mis clientes a optimizar su negocio en la red.