Lo conseguí….¿Y ahora qué?

Hace unos días, quedé a desayunar con un gran amigo. Me había contado -y yo se lo notaba- que llevaba algunos días algo preocupado. Mi amigo es un dechado de energía y vitalidad, y cuando no está así se le nota bastante.
Me contó que ha conseguido todos sus objetivos tanto personales como profesionales mucho antes de lo previsto, hasta el punto que podría vivir sin tener que trabajar. Lo que sería el sueño de muchos a él le ha hecho preguntarse: ¿ Y ahora qué hago con mi vida?

Lo que en un principio debiera ser motivo de alegría, orgullo y tranquilidad, para él parece que fuera motivo de ansiedad e incertidumbre.

Hablo de mi amigo como muestra de lo que muchas veces ocurre en relación a los objetivos que nos marcamos en la vida, y al sentido que le damos a esta, me refiero a la vida.

En primer lugar a veces ocurre que el objetivo a perseguir no es en verdad nuestro verdadero propósito, pero de esto nos damos cuenta cuando ya lo hemos alcanzado. Será momento entonces de reflexionar serenamente y fijarnos un nuevo destino. Sin más historias.

Esto ocurre porque la mayoría de nosotros decide los destinos en función de criterios equivocados, pero esto es muy normal porque la mayoría de nosotros los elije antes de conocerse a si mismo y saber en verdad como funcionan las cosas y como funciona uno mismo.

En mi caso recuerdo, que según el día de la semana elegía una profesión distinta. Envidiaba a los amigos que desde los 5 años ya tenían claro que querían hacer con el resto de sus vidas. Bueno, cada uno tiene su proceso.

Recuerdo que me decía a mi mismo que como iba a saber que es lo quería hacer con mi vida si no tenia la mas mínima información de entre las múltiples opciones entre las que podría elegir, nunca entendí bien como otros lo podrían tener tan claro con tan solo 5, 7 o 20 años. Entiendo que es un proceso de prueba y error.

En mi opinión, el problema de mi amigo mas que un problema es una bendición, ¿quien no querría poder elegir que hacer con su vida sin tener que estar esclavizado a un trabajo y así poder ser dueño de su propio tiempo?

Pero claro después de trabajar tan duro y de mantenerte en un estado de frenética actividad, durante tanto tiempo necesitas un tiempo para rebajar el ritmo de actividad y tomar perspectiva para poder vislumbrar el próximo paso a dar. Es completamente natural.

Los golpes de desgracia nos descolocan normalmente pero también los golpes de fortuna como te cuento en este caso. A mi amigo le ha pillado casi por sorpresa el haber llegado a su destino mucho antes de lo esperado. Le ha cogido descolocado, no contaba con ello y claro , se le olvidó planificar que hacer una vez llegado a su destino.

Son muchos los que creen que la vida es un constante conseguir cosas y logros. Se ponen objetivos que se convierten tan solo en trampolines hacia el siguiente objetivo o destino. Y así indefinidamente. A mi se me antoja agotador y estresante.

Ya te dije en un post anterior, que yo decidí hace un tiempo no nadar contra la corriente forzándome en conseguir esto o aquello si no flotar y dejarme llevar por Aquel que en verdad sabe lo que me conviene. Yo no tengo suficiente criterio para tomar esta decisión. Esto no quiere decir que me quede en casa de brazos cruzados si no que intento sentir en mi corazón y no en mi cerebro cual ha de ser el siguiente paso a dar, sin importarme los resultados y confiando en lo que haya de pasar. Y para esto necesitas estar tranquilo, confiado y en paz.

El siguiente paso a dar es ese que te hará feliz, así de fácil. ¿Por qué tendría que ser de otra manera? ¿Por qué tendría que ser difícil?

No tiene que ser el último paso o el definitivo, puede ser solo el siguiente, aquel que te va llevando hacia tu verdadero propósito, que no puede ser otro que encontrarte a ti mismo siendo plenamente FELIZ, en mayúsculas.

Pero procura recordar que la felicidad es una decisión personal, es algo que no encontrarás mas allá de ti mismo, en ningún lugar fuera de ti ni en ninguna otra persona que no seas tú mismo. La felicidad es un estado mental. Es una elección.

Si piensas que conseguir esto o aquello te hará feliz, créeme que te equivocas. Será una felicidad pasajera y efímera, se acabará pasando y tendrás la necesidad de conseguir otra cosa más y esa no es la felicidad a la que yo me refiero. Recuerdo que cuando conseguía mis objetivos durante un tiempo muy breve sentía algo que yo creía era felicidad, pero la felicidad a la que yo me refiero no es efímera, ni breve ni superficial y no puede ser producto de nada exterior a uno mismo. Esta es la FELICIDAD con mayúsculas.

Es un estado mental de aceptación de nuestra situación de vida y de nosotros mismos. Alguien me dijo recientemente que las cosas que nos suceden son nuestros deseos colmados. Nos sucede lo que elegimos que nos suceda, seamos conscientes o no y si aceptamos que esto es así y aprendemos la lección que esa circunstancia nos ofrece , seremos libres para seguir creando nuestra vida en este mundo en base a aquello que nos vaya haciendo feliz. La FELICIDAD es un estado en donde nosotros somos dueños de nuestra mente y de la manera en que percibimos las cosas de nuestro alrededor.

Piensa en lo poco que en verdad se necesita para sentirse feliz, piensa en la India donde el materialismo y el logrismo de occidente no hacen mella. Donde la gente con nada sonríe y vive el momento con alegría y aparente felicidad. Se limitan a vivir lo que están viviendo, sin más.

Y tú y yo vamos por ahí corriendo estresados y malencarados tras cosas y logros que pensamos nos darán un poquito de felicidad y cuando esta desaparece, como inevitablemente siempre ocurre, salimos corriendo a por otra cosa o logro que volverá a desaparecer y así indefinidamente y esto solo nos traerá la ansiedad de ir tras algo que nunca nos dará lo que esperamos de él, porque simplemente no esta ahí.

Quizás sea hora de buscar en el sitio y en el momento adecuado, es decir AQUÍ Y AHORA EN TI.

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Enrique Miralda

Cofundador de Un Universo Mejor, tipo muy normal con la obsesión muy obsesiva de estar en paz. De Madrid de toda la vida. Un cuarentón camino de la cincuentena pero con alma de chaval. Trabajo en esa cosa rara llamada internet, intentando ayudar a mis clientes a optimizar su negocio en la red.

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