Keledén. Lo utlimo en medicina para el espiritu

Keledén

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Hacía tiempo que no me sucedía pero hace unos días, en mi habitual rutina loca de fin de semana por el centro de Madrid, recorriendo pasillos de la fnac y la casa del libro de arriba abajo y de abajo arriba, me volví a sentir irremediablemente abducido por un libro con aspecto de caja de aspirinas titulado “Keledén”, de un tal Jonh C Parkin.

Me lo encontraba por las estanterías y notaba como se me quedaba observando con esa cara tan verde cada vez que pasaba a su lado y me susurraba algo así como: “Eyyy, tú, ¿por qué no me coges y me echas un vistazo?”, a lo que yo solía responder: “Ke te den”.

Pero hace un par de findes, al pasar a su lado no me dijo nada, es mas juraría que me miró con cierto menosprecio y desdén, y como no podía ser de otra manera, caí en su insidiosa trampa, lo cogí y me lo compré. Con un par!!

Me alegro de haberlo hecho.

El tal John es un inglés muy simpaticón afincado en Italia que intenta transmitir de manera muy coloquial y divertida la esencia de las enseñanzas espirituales orientales basadas en el desapego de las cosas de este mundo tan loco, azaroso, complejo, enfermo, egoísta y estúpido que nos hemos construido nosotros mismo, eso si con mucho esfuerzo, sudor y lágrimas, pero lo hemos conseguido. Enhorabuena a todos!!!!

Y la receta para una vida más feliz y en paz es ni más ni menos que decir “Keledén” a todas aquellas cosas que nos hacen daño, nos hacen desdichados y nos quitan la paz.

Y cuando algo te hace daño es porque le hemos dado el poder de hacernos ese daño, así que para que no nos lo haga, quitémosle ese valor que le hemos dado diciendo simplemente “Keledén”. Así de simple, este es el principio que transmite el libro. Y está dicho en un lenguaje que todos podemos entender sin necesidad de ser budistas y pasarnos las horas ayunando y en meditación.

Solo pueden hacerte daño tus propios pensamientos, y no los hechos que acontecen. Estos no podemos controlarlos pero la atención que prestamos a los primeros, si. Es nuestro juicio dañino y nuestra peculiar y curiosa adicción a pasarlo mal y regodearnos en la mierda lo que provoca pensamientos que al final nos hacer sentir mal y nos causan dolor. Y es a estos pensamientos a los que debemos decir “Keledén”.

Ejemplo practico. Me entero que un amigo mio piensa de mi que soy gilipollas. Puedo hacer dos cosas o cabrearme con mi amigo y cagarme en sus muelas o decir “Keleden” y que me importe un carajo lo que el y nadie piense de mi. Por que narices voy a darle a nadie el poder de hacerme daño con sus opiniones pero ademas no es él quien me hace daño y me hace sentir mal, si no que son mis propios pensamientos al respecto los que me hacen daño . Ademas que cada uno opine lo que quiera, esta en su derecho, ¿no?

En resumen se trata de conocer un principio muy sencillo de la felicidad y del estado de paz y por ende del éxito en esta vida, y es que el control lo tenemos nosotros al decidir a que pensamientos les prestamos atención y a cuales no. Si prestamos atención a pensamientos de dolor, sufrirás y si no les prestas atención, diciéndoles “Keledén”, no sufrirás y seguirás en paz, cual buda gordinflón.

La mayoría de la gente sufre porque desconoce este sencillo principio. Al decir Keledén, nos desentendemos del problema, nos alejamos, no lo alimentamos con nuestra atención y pierde todo su poder de hacernos daño desapareciendo de nuestras vida, y si vuelve a aparecer le saludamos con un nuevo Ketedén y tan ricamente, hasta que por no hacerle caso, el susodicho pensamiento se cansa de ser ignorado y no vuelve más.

Así de sencillo. Sin más.

Lo dicho, si estas cansado de ese constante murmullo interior de pensamientos dañinos, diles Keledén y hasta luego Lucas.

Te recomiendo su lectura y que te aproveche.

Yo lo tengo claro, no se como puedo hacer para controlar las cosas que suceden (de momento!) pero si tengo el poder de decir “keledén”, y mucho, a todos aquellos pensamientos que me quitan la paz y la alegría.

Hasta pronto!

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Enrique Miralda

Cofundador de Un Universo Mejor, tipo muy normal con la obsesión muy obsesiva de estar en paz. De Madrid de toda la vida. Un cuarentón camino de la cincuentena pero con alma de chaval. Trabajo en esa cosa rara llamada internet, intentando ayudar a mis clientes a optimizar su negocio en la red.
  • mirta

    Es muy bueno todo lo que comentas,pero dificil de llevarlo a la practica,en mi caso estoy muy mal de salud y no me puedo decir a mi misma KELEDÉN,O SE CRUZA EN MI CAMINO ALGO TRISTE COMO UN ACCIDENTE,ME DA POR AYUDAR ,NO POR IGNORAR,COMPRENDES ???A VECES NO ES TAN FACIL,GRACIAS

  • Yany

    Gracias por compartir…Copada lectura!!!

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